
¿De fruta o de mantequilla?
Hoy abrimos un melón casi tan polémico como el de la tortilla de patatas con o sin cebolla. ¿La Mona debe ser de fruta (confitada) o de (quema) mantequilla?
Si nos cogemos a los orígenes de este postre del domingo de Pascua, originalmente no había ni lo uno ni lo otro. Era un bollo con azúcar, decorado con un huevo (natural). Nada más. Podía tener tanto forma de roscón como de coca, y esta forma primigenia de origen musulmán o judío, pero dicen que con raíces griegas, romanas o celtas, la podemos encontrar todavía en la Comunidad Valenciana y Murcia.
La primera gran transformación fue en la materia del huevo, que pasó a ser de chocolate hacia el siglo XIX. El huevo, junto con polluelos de fieltro y plumas de ganso tintadas rememoras en renacimiento, la vida que comienza, la primavera y el fin de las privaciones del tiempo de Cuaresma.
A partir de aquí, especialmente en Barcelona, el gremio de pasteleros hizo evolucionar el simple bollo hacia un pastel de capas de bizcocho con mermelada y fruta confitada o crema de mantequilla (ahora también encontramos con chocolate o nata), con huevo hilado y la figurita de chocolate o de crocanti (ahora casi desaparecida).
Esta transformación de la mona arraigará en Cataluña, haciendo que cuando hablemos de la mona tradicional la “batalla” sea entre los del equipo fruta y los del equipo mantequilla, olvidando casi por completo el bollo tradicional (excepto en algunas comarcas de las Terres de l'Ebre).
No hace falta hablar de la evolución de las figuras de chocolate, cada vez más espectaculares y que cada año abren las noticias cuando llegan estas fechas.
Pero seas del “team” fruta o del “team” mantequilla, hoy te proponemos tres vinos para acompañar a la mona de Pascua para que el placer sea cumplido!
Tres vinos dulces para acompañar la mona
Tradicionalmente en Cataluña el postre se acompañaba con un vino rancio, el de la bota del rincón, que se iba alimentando a cada vendimia para que nunca quedara vacía. Es una opción bien válida para acompañar a la MONA sea de mantequilla o de fruta (o incluso la tradicional de brioche).


Mona de fruta
Un dulce blanco, con una buena acidez pero bien equilibrada, puede ser el acompañamiento ideal para la Mona de fruta. Os sugerimos una vendimia tardía como el Late Harvest de Royal Tokaji, uno de los vinos dulces tradicionales europeos y que también ha tenido una transformación en estos últimos años, como la propia mona.


Mona de mantequilla
Para el equipo mantequilla, jugaría la carta de un dulce negro. Aunque tenemos en nuestra casa excelentes dulces de garnacha le recomendamos salir fuera y comerla con un PORTO DOW'S TAWNY, uno de los mejores elaboradores de portos y que maridará perfectamente con la granilla de almendra que rodea la Mona.


Mona tradicional
Si eres de los que ha decidido volver a los orígenes puedes acompañar a este tipo de Mona con una buena mistela de moscatel, como el Moscatel Floralis de Familia Torres, uno de los productos más tradicionales de la reconocida bodega del Penedès.
¡Buena Pascua a todo el mundo!