¡El vermut celebra su eterna juventud, tan popular como siempre!

El momento del vermut es siempre una instancia de alegría, un tiempo para relajarse y compartir, para socializar y saborear pequeños deleites culinarios en la mejor compañía. El vermut, esa bebida única nacida de la mezcla de vino, alcohol y hierbas, se despoja de su imagen pasada de moda para renovarse, reinventarse, e incluso se presenta con distinción y linaje. ¡El vermut está en boca más que nunca!

 

El momento del vermut

En Petit Celler te brindamos una amplia selección para adquirir vermuts de diversas marcas, estilos y orígenes, permitiéndote gozar de esta placentera costumbre social desde la comodidad de tu hogar.

¿Cuál es el origen del vermut? Se cree que ya en el 1700 a.C., los egipcios preparaban licores con ajenjo y en la Grecia Antigua, Hipócrates consagró en el siglo V a.C. el vinum hippocraticum, una bebida revitalizante hecha de vino macerado con flores de ajenjo y hojas de díctamo, que servía como remedio para la falta de apetito y desnutrición y que con el tiempo se enriqueció con otras hierbas y flores. La tradición de macerar hierbas, flores y raíces en vino es extensa y ancestral.

En 1555, el libro “De’ secreti del reverendo donno Alessio Piemontese” menciona el término wermutkraut (hierba de ajenjo), base del vermut y relacionado con la bebida casera que Hipócrates describía como revitalizante.

Algunos autores sitúan el origen del vermut en Alemania o la actual Hungría, y otros sugieren que pudo ser en los Balcanes. También se dice que el vermut tiene sus raíces en Italia, gracias a las creaciones de Antonio Benedetto Carpanno, quien aromatizaba vinos de baja calidad para mejorar su sabor.

Aunque el origen exacto del vermut es incierto, es cierto que su nombre deriva de wermutkraut, que con el tiempo se transformó en wermut, vermout, vermouth, vermú, hasta llegar a la denominación actual: vermut. La palabra significa “ajenjo”, un ingrediente esencial en su elaboración.

 

¿Cómo se produce el vermut? 

Los ingredientes fundamentales son vino, agua, alcohol, botánicos y, opcionalmente, azúcar caramelizado para dar color.

Dos botánicos son siempre presentes en el vermut: el ajenjo y el díctamo de Creta.

El primero estimula el apetito y ayuda a la digestión, aportando el amargor característico, mientras que el segundo proporciona un aroma balsámico y notas aromáticas.

El éxito de un buen vermut reside en el equilibrio entre amargor, dulzor y acidez, partiendo de un vino base de calidad, generalmente un vino blanco joven y neutro que absorbe los sabores y aromas de la receta secreta de cada productor.

La elaboración tradicional comienza con la maceración de los botánicos en una solución hidroalcohólica, creando el extracto líquido del vermut. A este extracto se le añade vino en una proporción aproximada de 25% de extracto por 75% de vino. El producto final debe tener entre 15 y 23 grados de alcohol y se le puede agregar azúcar o caramelo para darle el color y dulzor distintivo de cada marca y estilo.

Con el tiempo, han surgido otros métodos de producción, como la infusión de botánicos y el uso de mistelas, vinos dulces o licores en lugar de azúcar.

También hay vermuts que se dejan reposar en barricas, dando lugar a clasificaciones como vermuts reserva y gran reserva.

 

Estilos de vermuts 

Inicialmente, predominaban dos estilos:

Vermut blanco: originario de Francia, suele ser más seco y con mayor graduación alcohólica.
Vermut negro (o rojo): de origen italiano, más dulce que el blanco y con menor graduación alcohólica.


Sin embargo, el afán de modernidad ha llevado a la creación de vermuts rosados, la última tendencia en este aperitivo atemporal.

El vermut también es un aliado clave para los cocteleros, presente en clásicos de la mixología como el Martini o el Negroni.

 

¿Cómo servir y conservar el vermut? 

El vermut embotellado no mejora con el tiempo. Está listo para consumir al salir al mercado y sus cualidades aromáticas comienzan a disminuir después del segundo año.

Para servirlo, lo ideal es un vaso de boca ancha pero con base estrecha. Es perfecto para el aperitivo, la sobremesa o incluso con postres.

En ambientes formales, se sirve en copas grandes de cristal fino para mantener su temperatura.

Las temperaturas ideales varían según el estilo del vermut: los blancos a 6 °C-8 °C, los rojos a 8 °C-10 °C y aquellos con vinos generosos entre 12 °C-14 °C para apreciar mejor sus aromas complejos.

Una vez abierto, el vermut se conserva mejor en el refrigerador con la botella bien cerrada.

 

Recomendaciones para disfrutar del vermut:

Vermouth Yzaguirre Blanco Reserva Este vermut te cautivará con su sabor frutal y su balance entre amargor y dulzura. Su crianza de 12 meses en barrica le otorga menos acidez que un vermut blanco tradicional y le confiere una textura sedosa y carácter. Galardonado en el International Wine and Spirit Competition (IWSC), se recomienda servirlo en un vaso ancho con hielo, una rodaja de limón y una hoja de menta.

Vermouth Perucchi Gran Reserva Este vermut destaca por su elegancia aromática con notas florales, frutales y especiadas. En boca, ofrece un equilibrio perfecto entre acidez, amargor y dulzura, y revela la complejidad de los más de 50 botánicos que contiene. El Vermouth Perucchi Gran Reserva se elabora mediante el sistema de soleras en fudres de gran capacidad, donde aún reposan las levaduras madres que datan de 1876. Un proceso de 3 años sin colorantes ni conservantes, resultando en un lujo para el paladar.

La hora del vermut es una tradición perdurable que, lejos de ser considerada anticuada, esta bebida aromatizada sigue tan viva y actual como siempre. ¡Larga vida al vermut!

 

Por Petit Celler